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28 de septiembre de 2026 · 7 min

¿Cómo se hace un organigrama que la gente use de verdad?

Hazlo por puestos, no por personas, y añade a cada casilla 3 cosas: de qué resultados responde, qué decide sin consultar y qué tiene que consultar antes. Después asigna un solo responsable a cada proceso importante y revísalo cada vez que entre o salga alguien, o al menos 1 vez al año.

¿Cómo hago el organigrama de mi empresa de 35 personas para que sirva para algo más que para colgarlo en la pared?

Empieza por una lista de puestos, no de nombres, y para cada uno escribe a quién reporta, de qué resultados responde y qué puede decidir sin preguntarte. Luego coge los cinco o seis procesos que más importan y pon un único responsable en cada uno. Si algo no tiene dueño o tiene dos, ahí está tu próximo problema. Enséñaselo al equipo y pregúntales si se reconocen.

¿Qué diferencia hay entre un organigrama y una matriz de responsabilidades?

El organigrama dice quién reporta a quién. La matriz de responsabilidades dice, para cada proceso, quién lo hace, quién lo aprueba, a quién se consulta y a quién se informa. El primero ordena la jerarquía; la segunda evita que las cosas se queden sin hacer o se hagan dos veces. En una pyme necesitas las dos, y caben en la misma hoja.

Casi todas las empresas de más de 20 personas tienen un organigrama. Suele estar en una presentación de hace tres años, con cajitas y líneas, y algún nombre de alguien que ya no trabaja allí. Nadie lo consulta, porque no responde a las preguntas que importan: quién decide esto, a quién le pregunto, de quién es este problema.

Un organigrama que se usa es otra cosa. Aquí te explico cómo hacerlo en una tarde y cómo mantenerlo vivo.

Por qué la mayoría de organigramas no sirven

Los organigramas fallan por tres motivos casi siempre:

  1. Están hechos por personas, no por puestos. Hay una caja que dice "Marta" y debajo tres nombres. Cuando Marta se va, nadie sabe qué hacía exactamente.
  2. Solo dicen quién manda. La jerarquía es la parte menos útil. Lo que el equipo necesita saber es quién decide qué y quién responde de qué.
  3. No se tocan nunca. Se hacen para un momento concreto, como una ronda de financiación o una auditoría, y se olvidan.

El resultado es que el organigrama oficial dice una cosa y la empresa funciona de otra. Y las decisiones siguen subiendo al dueño aunque en el papel haya un director comercial y un jefe de producción.

Paso 1: haz una lista de puestos, no de personas

Coge una hoja de cálculo y escribe una fila por puesto. No por persona. Si tienes cuatro técnicos de mantenimiento con la misma función, es un puesto con cuatro personas. Si tu administrativa hace facturación y además gestiona las compras, son dos puestos que hoy ocupa la misma persona.

Para cada puesto, tres columnas básicas:

  • Puesto.
  • Persona o personas que lo ocupan.
  • A quién reporta.

Solo con esto ya aparecen cosas: puestos que reportan a dos jefes, personas que reportan directamente al dueño sin que nadie lo haya decidido y puestos que existen solo porque alguien concreto los inventó.

Paso 2: añade resultados y decisiones

Aquí está la diferencia entre un organigrama decorativo y uno útil. Añade tres columnas más:

  • De qué resultados responde. No las tareas, los resultados. "Pedidos preparados a tiempo y sin errores", no "preparar pedidos".
  • Qué decide sin consultar. Por ejemplo, los turnos de su equipo o la compra de material por debajo de una cantidad.
  • Qué consulta antes de decidir. Por ejemplo, una compra por encima del presupuesto del mes o un descuento fuera de tarifa.

Esta es la parte que más cuesta y la que más valor tiene. Si no sabes qué escribir en "decide sin consultar" para un mando intermedio, ya sabes por qué todas las decisiones acaban en tu mesa.

Ejemplo ilustrativo: en una distribuidora, el responsable de almacén responde de que los pedidos salgan a tiempo y completos. Decide los turnos y el orden de preparación del día. Consulta con dirección antes de contratar un eventual o cambiar de transportista.

Paso 3: un responsable por proceso

El organigrama dice quién reporta a quién. Pero los problemas de verdad aparecen en los procesos que cruzan departamentos: un presupuesto que pasa por comercial, oficina técnica y administración, o una incidencia que empieza en el SAT y acaba en facturación.

Para cada proceso importante, escribe:

  • Quién es el responsable de que salga bien (uno solo).
  • Quién lo aprueba.
  • A quién se consulta.
  • A quién se informa.

La regla más útil es sencilla: si un proceso tiene dos responsables, en realidad no tiene ninguno. Elige uno. El otro puede ser consultado o informado, pero no responsable.

Paso 4: enséñaselo al equipo

Un organigrama hecho en el despacho del gerente y enviado por correo no se usa. Reúne a los mandos, enséñales su fila y pregúntales dos cosas: ¿te reconoces en esto? ¿qué falta o qué sobra?

Vas a oír cosas que no sabías. Que el jefe de obra cree que decide los pedidos de material y en realidad los aprueba otra persona. Que la persona de recepción está resolviendo incidencias técnicas porque nadie más coge el teléfono. Corrige el documento con lo que salga. Ahí está la mitad del valor.

Paso 5: mantenlo vivo

Pon dos reglas:

  • Se revisa cada vez que alguien entra, sale o cambia de puesto.
  • Se repasa entero al menos una vez al año, con los mandos.

Y úsalo. Cuando alguien te suba una decisión que no te toca, abre el organigrama y señala quién decide eso. Las primeras veces cuesta. A la quinta, el equipo deja de preguntarte.

Tres errores que conviene evitar

  • Dibujar la empresa que te gustaría tener. Primero escribe la que tienes, con sus rarezas. El organigrama ideal viene después, cuando sepas qué hay que cambiar.
  • Colgarte a ti de todas las casillas. Si ocho personas reportan directamente al gerente, el dibujo no está mal: está enseñando un cuello de botella. No lo escondas.
  • Confundir antigüedad con responsabilidad. Quien lleva más años no tiene por qué decidir más. Lo que cuenta es de qué resultado responde cada puesto.

Una plantilla para empezar hoy

Hemos preparado una plantilla de organigrama con responsabilidades en Excel con las dos hojas: una de puestos (reporta a, resultados, qué decide, qué consulta) y otra de "quién hace qué" por proceso. Trae una fila de ejemplo en cada hoja para que veas cómo se rellena.

Si al rellenarla te das cuenta de que nadie sabe exactamente qué hace cada uno, o de que hay puestos que no sabes describir sin nombrar a la persona, es probable que el problema no sea el dibujo, sino cómo están repartidas las funciones. Eso ya es trabajo de organización y roles: rediseñar los puestos con el equipo, no solo dibujarlos.

Preguntas frecuentes

¿Qué programa uso para hacer el organigrama?

El que ya tengas. Una hoja de cálculo basta y es más fácil de mantener que un dibujo bonito. Lo importante no es el formato, sino que cada puesto tenga resultados y decisiones escritos al lado.

¿Pongo el nombre de las personas en el organigrama?

Sí, pero en una columna aparte del puesto. Si una casilla solo tiene sentido con el nombre de quien la ocupa, ese puesto está hecho a medida de una persona y será difícil de cubrir el día que se vaya.

¿Qué hago si una persona ocupa dos puestos?

Es muy normal en una pyme. Dibuja los dos puestos por separado y pon su nombre en ambos. Así se ve que es una situación temporal y qué parte habría que traspasar si esa persona se satura o se va.

¿Cada cuánto hay que actualizarlo?

Cada vez que alguien entra, sale o cambia de puesto, y como mínimo una vez al año. Si lleva más de un año sin tocarse, probablemente ya no se parece a la empresa.

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Jose Almonacid

Escrito por

Jose Almonacid

Personas, selección, gestión del cambio y la primera conversación con cada cliente