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5 de octubre de 2026 · 8 min

¿Cómo defino las funciones y responsabilidades de cada puesto en una empresa de 20 a 100 personas?

Hazlo en 5 pasos: apunta durante dos semanas qué hace de verdad cada persona, agrupa esas tareas por función y no por persona ni por cliente, busca duplicados y huecos, escribe cada puesto con sus resultados y sus decisiones, y ponlo en marcha con el equipo. En una empresa de 30 personas es habitual descubrir tareas que se hacen dos veces y otras que no son de nadie.

En mi empresa de 45 personas nadie tiene claro qué le toca. ¿Por dónde empiezo a definir funciones?

Empieza por lo que ya se hace, no por lo que debería hacerse. Pide a cada persona que apunte durante dos semanas sus tareas y cuánto tiempo les dedica, y junta esas listas por área. Verás enseguida qué se hace por duplicado, qué depende de una sola persona y qué no hace nadie. Con eso delante, rediseñar los puestos es mucho más fácil que partir de una hoja en blanco.

¿Es mejor organizar los puestos por cliente, por línea de negocio o por función?

En la mayoría de pymes que crecen, por función. Organizar por cliente o por línea de negocio funciona con pocas personas, pero al crecer cada línea acaba repitiendo las mismas tareas a su manera. Agrupar por función, como recepción de avisos, planificación o ejecución, reduce duplicados y hace que cada tarea tenga un único dueño.

Hasta las 15 o 20 personas, una empresa funciona bastante bien sin funciones escritas. Todo el mundo se conoce, se habla cada día y los huecos se tapan sobre la marcha. A partir de ahí empieza a notarse: tareas que se hacen dos veces, otras que nadie hace, discusiones sobre a quién le toca algo y un dueño que se convierte en el árbitro de todo.

Definir funciones y responsabilidades no es hacer un documento para recursos humanos. Es decidir quién responde de cada resultado para que el trabajo no dependa de que alguien se acuerde. Este es el método que usamos, en cinco pasos.

Paso 1: apunta lo que se hace, no lo que debería hacerse

El error más común es sentarse en el despacho y escribir cómo deberían ser los puestos. Sale un documento bonito que no se parece a la empresa real.

Empieza al revés. Pide a cada persona que apunte, durante dos semanas, qué tareas hace y más o menos cuánto tiempo les dedica. Vale una hoja de papel, un Excel o una nota en el móvil. No hace falta precisión de minutos; basta con saber si una tarea se come una hora a la semana o una mañana entera.

Explica por qué lo pides. Si la gente piensa que es para vigilarla, maquillará la lista. Si entiende que es para quitarle trabajo repetido, la rellenará con sinceridad.

Paso 2: agrupa por función, no por persona

Junta todas las listas y agrupa las tareas por lo que consiguen, no por quién las hace. Por ejemplo:

  • Todo lo que tiene que ver con recibir peticiones de clientes: llamadas, correos, WhatsApp, avisos de avería.
  • Todo lo que tiene que ver con planificar: rutas, turnos, asignar trabajos a técnicos u operarios.
  • Todo lo que tiene que ver con ejecutar: instalar, reparar, preparar pedidos, fabricar.
  • Todo lo que tiene que ver con cerrar: partes de trabajo, albaranes, facturas, cobros.

En muchas pymes los puestos se crearon por cliente o por línea de negocio: "el que lleva las obras", "la que lleva a los clientes grandes". Con pocas personas funciona. Al crecer, cada línea repite las mismas tareas a su manera, con sus propias hojas de cálculo.

Paso 3: busca duplicados, huecos y cuellos de botella

Con las tareas agrupadas, haz tres preguntas:

  1. ¿Qué se hace dos veces? Dos personas que llaman al mismo cliente, dos Excel de planificación que no coinciden, datos que se teclean en el ERP y después en otro sitio.
  2. ¿Qué no hace nadie? Tareas que todos creen que hace otro: revisar que los partes estén completos, avisar al cliente de un retraso, actualizar precios.
  3. ¿Qué depende de una sola persona? Si se pone enferma una semana, ¿qué se para?

Esta fase suele sorprender. Es donde aparece que una parte importante del trabajo de un departamento se estaba haciendo por duplicado.

Un caso real: un 60 % de tareas duplicadas

En una empresa de instalación y mantenimiento de climatización de 30 personas, con casi una década en el sector y creciendo fuera de Valencia, los puestos de un departamento estaban montados por línea de negocio. Al hacer el inventario, un 60 % de las tareas estaba duplicado y había puestos aislados que no se hablaban.

Rediseñamos tres posiciones por función. Recepción pasó a ser la única puerta de entrada de avisos y peticiones. Planificación pasó a ver todas las rutas a la vez, en lugar de cada línea las suyas. Y el ciclo del SAT se convirtió en un circuito propio, con sus indicadores. El equipo aceptó el cambio porque lo había visto con sus propios datos.

Paso 4: escribe cada puesto con resultados y decisiones

Ahora sí, escribe los puestos. Para cada uno, una página como mucho:

  • Propósito: una frase que explique para qué existe el puesto.
  • Resultados de los que responde: dos o tres, medibles si es posible.
  • Tareas principales: las que salen del paso 2, no una lista infinita.
  • Qué decide solo y qué consulta: aquí está la clave para que las decisiones dejen de subir al dueño.
  • Requisitos: lo que hace falta saber y saber hacer.

La plantilla de descripción de puesto tiene esta estructura, con criterios objetivos que además te preparan para la transparencia salarial. Y la plantilla de organigrama con responsabilidades te ayuda a ver todos los puestos juntos y a poner un solo responsable en cada proceso.

Ejemplo ilustrativo: el puesto de planificador en una empresa de mantenimiento. Propósito: que cada técnico sepa cada mañana qué trabajos tiene y en qué orden. Resultados: avisos asignados en el día y rutas sin desplazamientos innecesarios. Decide solo: el orden de los trabajos y los cambios de ruta. Consulta: aceptar un trabajo urgente que obliga a mover una cita ya confirmada.

Paso 5: ponlo en marcha con el equipo

Un reparto de funciones que se comunica por correo un viernes se ignora el lunes. Haz tres cosas:

  • Preséntalo en persona, puesto a puesto, con quien lo ocupa. Escucha las objeciones: muchas señalan detalles que se te escaparon.
  • Pon fecha de cambio y periodo de transición. Durante unas semanas habrá dudas sobre a quién le toca algo. Nombra a alguien que las resuelva, y que no seas tú.
  • Revisa al mes. ¿Siguen apareciendo duplicados? ¿Hay tareas que han vuelto a quedarse sin dueño? Ajusta.

Lo que cambia cuando está bien hecho

La señal más clara es que te preguntan menos. Cuando cada persona sabe de qué responde y qué puede decidir, las preguntas bajan un nivel. El mando intermedio decide lo suyo, y tú recuperas tiempo para lo que solo puedes hacer tú.

Si en tu empresa nadie sabe exactamente qué hace cada uno y lo has intentado ordenar sin éxito, rediseñar los puestos con el equipo es justo lo que hacemos en organización y roles.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas funciones debería tener un puesto?

Las que quepan en una frase que explique de qué resultado responde. Si necesitas tres frases distintas para describirlo, probablemente son dos puestos que hoy ocupa la misma persona.

¿Hay que hacer descripciones de puesto para todos?

Sí, aunque sean cortas. Una página por puesto basta: propósito, resultados, tareas principales, decisiones y requisitos. Te sirve para organizar, para seleccionar y, con la transparencia salarial, para valorar puestos con criterios objetivos.

¿Cómo lo cuento al equipo sin que parezca un recorte?

Implica a la gente desde el inventario de tareas y explica el porqué: menos trabajo repetido y menos interrupciones. Cuando el equipo ve los duplicados con sus propios datos, el cambio deja de ser una imposición.

¿Qué hago con la persona que hace un poco de todo?

Reconocer lo que aporta y repartir sus tareas en puestos claros. A veces se convierte en el responsable de una función concreta; otras, en la persona que forma a los demás. Lo que no funciona es dejarlo como está y esperar que no se vaya nunca.

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Jose Almonacid

Escrito por

Jose Almonacid

Personas, selección, gestión del cambio y la primera conversación con cada cliente